DISCIPLINA INTELIGENTE

Término acuñado por Vidal Schmill, y que básicamente está orientado a “lograr que los hijos o alumnos puedan convertirse a sí mismos en personas capaces de ser autónomos y constructivos para el entorno social en el que viven” (Vidal Schmill, 2009).

Los modelos educativos que son tradicionales, manejan un esquema de “premios y castigos” reduciéndose solamente a que el niño reciba uno u otro por su comportamiento, dejando de lado lo verdaderamente importante: como modelar la conducta deseada, misma que invariablemente estará basada en valores.

 

Para que un niño(a) llegue a la auto regulación, es indispensable que primero reconozca sus emociones, logre identificarlas y hablar de ellas, y posteriormente aprender a regularlas, por lo que un sistema de premios y castigos difícilmente permitirá al niño llegar a este objetivo. Lo más productivo y significativo es desarrollar e implementar un sistema de “reconocimientos y consecuencias”, incluyendo los valores.

 

¿Por qué hablar de un sistema basado en valores?

Recordemos que los valores son una guía para nuestro diario comportamiento; son parte de nuestra identidad como personas; nos permiten tomar decisiones equilibradas; nos indican el camino para conducirnos de la manera más adecuada, permitiendo evaluar nuestra propia conducta. Por lo tanto, esa añeja polémica de si lo importante es ser firme, duro, estricto, suave, amigable, o mediar entre estos puntos queda atrás para dar paso a una situación de mayor trascendencia: la disciplina concebida como una fortaleza a desarrollar en el niño, que le permitirá su propio autoconocimiento, desarrollar autoestima y por ende, el autoregulamiento de sus emociones y comportamientos.

 

Ahora bien, para que la disciplina pueda implementarse con los niños, se requieren ciertos parámetros o condiciones, mencionaremos las tres más relevantes:

 

La Vida.- La vida no es un valor, se considera como una condición superior a los valores, ya que simplemente sin su existencia no habría nada más.

 

La Libertad.- Tampoco es un valor, es la posibilidad que tenemos para decidir por nosotros mismos cómo actuar en las diferentes situaciones que se nos presentan en la vida, y es una condición intrínseca a los valores.

 

El Amor.- No se encuentra considerado como un valor, sino como un conjunto de comportamientos y actitudes que se manifiestan entre seres que tienen la capacidad de desarrollar inteligencia emocional.

De este modo, los valores que son de mayor importancia y sustento para lograr la disciplina, son los más fundamentales del ser humano: el Respeto, la Responsabilidad y la Honestidad. Por lo tanto, si existen la vida, la libertad y el amor, tendremos las condiciones ideales para que existan también estos valores, que van de la mano uno con otro.

 

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